¿Cómo saber si tu joya es oro de verdad?
¿Cómo saber si tu joya es oro de verdad?
Tienes un anillo guardado en el joyero desde hace años, o quizás una cadena que heredaste. Parece oro, pero no estás seguro/a. Es una duda muy común, y tiene solución. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre el oro, el quilataje y la diferencia entre una joya maciza, bañada o chapada.
¿Qué es el quilataje y por qué importa?
Una de las señales más claras para saber si una joya es de oro real, es mirar si lleva grabado algún número o sigla, como 18K, 14K o cifras como 750, que indica que el 75% es oro puro, es decir, 18 quilates. Estas marcas suelen estar en zonas discretas de la pieza, como el interior de un anillo o el cierre de una cadena.
24 quilates (24K): Oro puro al 99,9%
18 quilates (18K): 75% de oro puro y 25% de otros metales.
14 quilates (14K): 58,5% de oro puro
10 quilates (10K): 41,7% de oro puro
En España, las joyas tienen la obligación de llevar marcas de contraste que garanticen la autenticidad y calidad del metal. No contar con el sello obligatorio puede significar que la joya no es auténtica o que no cumple los estándares. Dicho esto, algunas piezas muy antiguas o muy finas pueden no llevarlo: en ese caso, lo mejor es acudir a un profesional.
Oro macizo, chapado y bañado: no es lo mismo
Aquí está una de las confusiones más frecuentes.
Oro macizo: la pieza está fabricada íntegramente con la aleación de oro indicada en el sello. Es la opción de mayor valor y durabilidad.
Chapado en oro: hace referencia a una joya de metal inferior, como plata o cobre, que se recubre con una capa de oro. La técnica del chapado en oro se caracteriza por un mayor grosor de la capa superficial, de 1 a 10 micras, lo que le da mayor durabilidad y resistencia.
Bañado en oro: es una técnica que consiste en sumergir una joya en oro líquido, consiguiendo una cobertura mucho más fina, entre 0,1 y 0,3 micras. El resultado emula el oro macizo pero con menor durabilidad.
¿Por qué importa esto a la hora de vender? Porque a simple vista no existe ninguna diferencia entre una joya con baño de oro y otra que esté chapada, o incluso maciza. Solo un profesional con las herramientas adecuadas puede determinar con precisión de qué está hecha tu joya y cuál es su valor real.
¿Y la plata y el platino?
En 2Life compramos también plata y platino, dos metales preciosos con sus propios sistemas de quilataje y marcas. La plata suele llevar el sello 925, que indica que el 92,5% es plata pura. El platino, por su parte, es uno de los metales más valiosos del mercado y tiene sellos como 950 o 850.
Muchas personas no saben que sus joyas de platino, aunque estén oscurecidas u oxidadas, pueden tener un valor considerable. El color no determina el valor: lo hace el metal.
La manera más fiable: acudir a un profesional
La mejor forma de estar seguro de los quilates es acudir a un establecimiento que ofrezca garantías y seguridad: En 2Life realizamos una prueba de ácido de toque, donde se comprobamos si la joya imanta, comprobamos el sellado con lupa, y aplicamos ácidos específicos para confirmar la pureza al reaccionar.
En 2Life utilizamos básculas homologadas y realizamos la valoración de cada pieza en el momento, frente a ti y con total transparencia, pudiendo preguntarnos sobre el proceso de tasación en cualquier momento. Te pagamos al instante en efectivo o transferencia bancaria.
¿Tienes joyas guardadas en un cajón?
No hace falta que sean perfectas, nuevas ni completas. Pendientes sin pareja, cadenas rotas, anillos que ya no te pones, piezas antiguas que no reconoces... todo puede tener valor. Acércate a cualquiera de nuestros establecimientos y te ayudamos a descubrirlo sin compromiso. ¡Te esperamos!

