Oro, plata y platino: ¿en qué se diferencian?
Oro, plata y platino: ¿En qué se diferencian?
Cada día llegan a nuestras tiendas 2Life joyas de oro, plata y platino, y es habitual que quien las trae no sepa muy bien cuál tiene entre manos. Es normal: a simple vista, un anillo blanco puede ser oro, plata o platino, y solo la composición real del metal determina su valor. Te contamos las diferencias clave de cada uno.
ORO
El oro es el metal precioso más conocido y el que casi todo el mundo identifica por su color amarillo característico. En estado puro es muy blando, así que en joyería casi siempre se combina con otros metales para darle resistencia. Esa proporción es lo que indica el quilataje: 24k es oro puro, mientras que 18k, 14k o 9k contienen un porcentaje menor mezclado con plata, cobre u otros metales.
Precisamente esa mezcla es lo que da lugar a los distintos colores de oro que se ven en joyería:
Oro amarillo: el más tradicional, con la proporción clásica de oro, plata y cobre.
Oro blanco: oro mezclado con metales como paladio o níquel, y normalmente recubierto con un baño de rodio para conseguir ese tono plateado brillante. Con el uso, ese baño se desgasta y puede necesitar un retoque, aunque el oro de la base sigue intacto.
Oro rosa: oro mezclado con una mayor proporción de cobre, lo que le da ese tono cobrizo tan característico.
No importa el color: el valor del metal depende del quilataje y del peso de oro puro que contiene, no del tono. Un oro rosa de 18k vale lo mismo, a igualdad de peso, que un oro amarillo o blanco de 18k.
Su valor viene de su escasez, de que no se oxida ni se corroe con el tiempo, y de la demanda constante tanto en joyería como en tecnología e inversión.
PLATA
La plata es más blanca y brillante que el oro recién pulida, y su gran diferencia es que se oxida con el contacto con el aire y la humedad, lo que hace que con el tiempo tienda a oscurecerse. Esto no significa que pierda valor: es un proceso natural y superficial que no afecta al metal en sí.
En joyería, su pureza se mide en milésimas: la plata de ley 925 (también llamada plata esterlina) contiene un 92,5% de plata pura, mezclada con otros metales para darle mayor dureza. Es más abundante que el oro y el platino, por eso su precio por gramo es notablemente más bajo, aunque sigue siendo un metal precioso con demanda propia.
La plata no cambia de tono según su mezcla del mismo modo que el oro. Pero sí hay matices importantes que vale la pena conocer, y algunos son justo el tipo de cosa que genera confusión:
Plata fina (999): plata pura, muy blanda, poco usada en joyería de uso diario.
Plata de ley / esterlina (925): la más habitual, 92,5% plata mezclada con cobre para dar dureza.
Plata 800: menor pureza, típica en piezas antiguas o de otros países.
"Alpaca", "plata alemana" o "metal plateado": aquí está la trampa, a pesar del nombre, no contienen plata real (o solo llevan un baño superficial sobre otro metal base, normalmente latón o níquel). Es una confusión muy común: gente que trae piezas pensando que son de plata y en realidad no tienen valor como metal precioso.
PLATINO
El platino es el menos conocido de los tres, pero uno de los más valiosos. Es más denso y pesado que el oro (una pieza de platino pesa más que una de oro del mismo tamaño), tiene un tono grisáceo-blanco natural que no necesita baño de rodio como sí ocurre con el oro blanco, y es extremadamente resistente a la corrosión y al desgaste.
Es también mucho más escaso que el oro: se extrae en muchas menos cantidades al año, y buena parte de su demanda proviene de la industria (catalizadores de automóviles, electrónica, medicina), lo que añade presión sobre su disponibilidad para joyería. Suele llevar sellos como "PT" o "950" para indicar su pureza.
Se mide igual que el oro, en milésimas de pureza: 950 (la más común en joyería), 900, y ocasionalmente 999 puro.
Se alea con metales como iridio, rutenio o cobalto, pero eso apenas cambia su aspecto, sigue siendo blanco-grisáceo.
La confusión más habitual aquí es con el paladio, otro metal del mismo grupo, de aspecto muy similar pero bastante más económico. Muchas veces se cree tener platino y es paladio.
¿Cómo saber qué metal tienes en casa?
Un primer vistazo ayuda, pero no es suficiente: el color puede confundir (el oro blanco y el platino se parecen mucho), y muchas piezas antiguas no llevan un sello legible. Lo más fiable es una verificación con las herramientas adecuadas, que determina en segundos de qué metal se trata y su pureza real.
En 2Life identificamos el metal y su ley delante de ti, sea oro, plata o platino, y te explicamos cómo se traduce eso en el precio. Si tienes piezas en casa y no sabes qué son exactamente, pásate por tu tienda más cercana y lo comprobamos juntos. ¡Te esperamos!

